Tipos de prótesis auditivas

protesis auditivas

Existen varios motivos que pueden ocasionar pérdida de audición. El más común y natural es el paso del tiempo, ya que a partir de los 30 años se va perdiendo capacidad auditiva de forma progresiva. Aactualmente, hay métodos que se pueden seguir para conseguir una mejoría, incluido el uso de prótesis auditivas, que facilitan la vida diaria en las personas que recurren a ellos.

Motivos de pérdida auditiva

El oído tiene una función importantísima a la hora de relacionarnos con nuestro entorno, mediante todas las partes que lo componen transmiten sonido producido en el exterior a nuestro cerebro. Pero, no siempre se encuentra en óptimas condiciones, de hecho, con el paso del tiempo se van perdiendo facultades.

Esto ocurre debido al deterioro de alguno o algunos de las piezas que componen el oído, bien sea en su parte interna, media o externa. Habiendo tantas posibilidades, es de vital importancia el hecho de acudir a revisiones en cuanto se detecte algún problema. Estas revisiones deben ser llevadas a cabo por un profesional cualificado y especializado en estos temas, como bien podría ser el otorrinolaringólogo o el audiólogo.

Estos profesionales realizan pruebas de audición con las que se determinan si finalmente existe algún problema, lo detectan y estipulan el grado en el que se encuentra si es que existiese.

Tipos de pérdida

Podemos distinguir cuatro tipos de pérdida auditiva:

  • Pérdida auditiva neurosensorial: relacionada con la ausencia o deterioro de las células ciliadas.
  • Pérdida auditiva conductiva: no se transmite correctamente el sonido desde el oído externo o medio hacia el interno
  • Pérdida auditiva mixta: cuando ocurre de forma simultánea una pérdida conductiva y neurosensorial.
  • Pérdida auditiva retrococlear: en este caso, el nervio auditivo no envía ningún tipo de señales al cerebro.

Cómo detectarlas

Para detectar cualquier problema auditivo, se parte de un examen inicial, en el que el especialista utilizará un otoscopio, con el que examinará los oídos y evaluará si existen irregularidades en alguna parte del oído.

Una vez examinada esa parte, en un espacio insonorizado se realiza una prueba de tonos puros, en el que, mediante el uso de auriculares también insonorizados, se evalúa la capacidad auditiva.

Para localizar problemas en el oído medio, se puede realizar una prueba de conducción ósea, que mide también la capacidad de oír tonos puros, aunque en este caso consiste en la incorporación en la parte posterior de la oreja de un aparato, de tamaño muy reducido, de conducción ósea.

Posteriormente a estas pruebas, se practica una audiometría del habla, con la que se evalúan los nervios auditivos, buscando algún problema a la hora de mandar señales del oído al cerebro o, si existiesen problemas a la hora de comprender ciertos sonidos e incluso el habla.

Por último, la prueba final consiste en una timpanometría, en la que se evalúa el oído medio y la tímpano, cuyos resultados se verán reflejados, con los anteriores, en el audiograma, donde el especialista interpreta el grado de pérdida auditiva, y busca la mejor forma de solucionarlo, valorando también la posibilidad del uso de prótesis auditivas.

Posibilidades de tratamiento

Una vez obtenidos los resultados de los análisis, se pueden seguir distintos caminos para solucionar el problema, como por ejemplo, una simple extracción de la cera o cualquier cuerpo extraño que se encuentre dentro del oído.

El uso de antibióticos para tratar una infección en el oído, que también puede acarrear una pérdida auditiva, e incluso una cirugía con la que corregir perforaciones o lesiones. Quitando este tipo de soluciones, lo más común y socorrido es el uso de prótesis auditivas, con las que el paciente nota una sustancial mejoría en su rutina diaria.

Las prótesis auditivas son unos pequeños aparatos con los que el volumen de los sonidos que se perciben mediante el oído se ve aumentado, facilitando que la persona afectada oiga de forma más clara y nítida.

Están compuestos por un amplificador, un micrófono, altavoces y, lógicamente, una batería, que se incorporan normalmente en la parte posterior de la oreja o dentro del oído. Aunque anteriormente era un aparato de mayor tamaño difícilmente disimulable, actualmente se han podido adaptar y mejorar la calidad de vida de la persona que necesite de prótesis auditivas.

Su funcionamiento es muy sencillo, se recoge el sonido mediante el micrófono incorporado y se transmite a la persona mediante los altavoces, que puede regular su intensidad según el momento en el que se encuentre.

Tipos de prótesis auditivas

Si se decide que la mejor opción para solucionar el problema pasa por el uso de prótesis auditivas, se debe elegir el tipo adecuado a las necesidades de cada persona, puesto que existen algunas variantes.

Para las pérdidas más leves, encontramos las prótesis intrauriculares, cuyo uso está más limitado por la potencia y amplificación que pueden tener. Su tamaño normalmente puede ser personalizado y adaptado para cada paciente porque van introducidos en la oreja o el oído.

  • ITE: se colocan en el interior de la oreja, por lo que ocupan un gran lugar en la parte del oído que es visible. Sus componentes se agrupan dentro de una carcasa de plástico, por lo que son muy ligeros y carecen de cables.
  • ITC: son los que se colocan dentro del canal, por lo que su tamaño es más reducido para facilitar su introducción en el canal auditivo. Al igual que los ITE, todos sus elementos se agrupan dentro de una carcasa de plástico, aunque son menos visibles.
  • CIC: son los más personalizados, puesto que se deben de realizar especialmente para encajar todavía de manera más profunda en el canal auditivo, haciendo así que sean mucho menos visibles. Reducen el impacto del viento o el ruido externo pero su vida útil es más reducida, por la duración de la batería, su exposición a la humedad y cera del oído.

Por el contrario, para las pérdidas más graves, tenemos las prótesis auditivas retroauriculares, que son las más utilizadas. Su uso es más básico, no tan estético y personalizado. Van colocados detrás de la oreja y pueden ser adaptados, sobretodo en referencia al material, pudiéndose fabricar en silicona para evitar problemas y lesiones en niños pequeños.

  • BTE: son curvos, con lo que se facilita la colocación del aparato detrás de la oreja. Se fabrican mediante un molde de la oreja del paciente, para así ajustar y redirigir el sonido desde el audífono al oído.
  • Implantes del oído medio: se colocan sobre la oreja o detrás de esta, dependen de un BTE para su utilización con el que se conecta mediante un tubo. Mediante este implante se reduce el efecto de oclusión, es decir, la sonoridad de la voz del propio paciente.
  • CROS/BI-CROS: éste es el indicado cuando uno de los oídos tiene muy mala o casi nula audición. Consiste en la incorporación del audífono en el oído que mejor funcione y un micrófono adicional en el que no funciona tan bien, facilitando así que la persona afectada perciba el sonido que viene por el lado del oído afectado.

Por último, se encuentran las gafas auditivas, un tipo de prótesis auditiva que se utiliza para coordinar la corrección visual con la auditiva. También se utilizan cuando el problema de audición está presente de manera importante en ambos oídos.

Estos son los distintos tipos de prótesis auditivas. Para detectar si necesitas una ayuda para la audición correcta, te recomendamos que te realices una revisión en un centro audiológico especializado. En Optimil contamos con un Gabinete Audiológico que te ayudará a resolver tus problemas de audición.

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Lucía Serrano

Experta en Salud Visual at Optimil Franquicias
En ópticas Optimil tenemos la responsabilidad de cuidar de la imagen de nuestros clientes pero también de algo más importante: tu salud visual.

Autor: Lucía Serrano

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